sábado, 24 de octubre de 2009

Romper la monotonía, ahí esta la clave para un matrimonio feliz

Cuando miro a mi alrededor y me doy cuenta de la inmensa cantidad de amigos míos que se han divorciado y separado, me quedo estupefacto. Creo que no es exagerado decir que hoy en día de cada diez matrimonios siete están condenados al fracaso.

Todo matrimonio es un ente vivo que subsiste, entre otras cosas, gracias a la renovación y el acrecentamiento diarios. De lo contrario, el matrimonio tiene a caer en la mediocridad y perderse irremediablemente.


El medio más adecuado para evitar los matrimonios mediocres consiste en darle a la juventud una noción verdadera de lo que significa el matrimonio. Hay que acabar con la falacia que lo pinta como un torrente inacabable de placer y dicha, en el que juntos viven felices, sin vicisitudes ni problemas. El matrimonio ofrece, sin dudarlo, mucha dicha y felicidad, pero en premio del empeño que pusimos en tener un buen matrimonio y no gratuitamente. ¿Acaso en la vida las buenas cosas son gratis?



Si reconocemos que el matrimonio es una entidad viva, entendemos por que está sujeto a incesante cambio. Vivir es renovarse y renovarse es cambiar. Cuando veo a mis ex condiscípulos de colegio o universidad siendo los mismos adolescentes que conocí antaño, deduzco que su vida, por lo menos hasta hoy, es un fracaso. La vida es un torrente de experiencias que hay que procesar con el objetivo de ampliar más la personalidad, en mi opinión
Un matrimonio también está expuesto a caer en la monotonía de lo rutinario. Me imagino (no soy casado) que una de las principales razones por las que hombre y mujer quieren separarse es el tedio producido por el cansancio de verse las caras todos los días en medio de días uniformes y grises.




Pienso que estas parejas son las que se dejaron seducir por una cara bonita, una apariencia física agradable o por un estatus alto del cónyuge. El amor es muy rico y la forma de expresarlo también lo es: leer un libro juntos, compartir aficiones, una salida a un cine, una noche de camping y tantas pero tantas cosas que hay, que me parece increíble como una pareja cae en la monotonía.




El dechado del amor conyugal deber tener sus raíces en la variedad y la ruptura de la monotonía. Por un tiempo nos amaremos por la sola hermosura de amar; luego por la amistad que nace del amor; mas tarde por demostrarnos su constancia; finalmente por sentirnos mutuamente confortados. Unos mismos elementos básicos pueden combinarse dentro del matrimonio para que sean fuente inagotable de emociones diversas. Pero esto ocurrirá solamente cuando tanto el esposo como la esposa se hallen continuamente dispuestos a buscar nuevos tesoros en las profundidades del alma de la pareja.



Quienes se den cuenta que en su matrimonio aparezcan los fatales síntomas de cansancio y desintegración como la agresividad y la infidelidad, entre otros, no se desesperen y no caigan en la mediocridad conyugal. Si verdaderamente lo desean, su matrimonio aun puede cobrar vida y revivir el amor latente pero oculto. Si juntos en el fondo de su corazón aun anhelan reconstruir sus vidas, tal vez estén a tiempo. Ojo con eso.




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