
¿Qué pueden tener en común Farrah Fawcett, Travolta, Tom Cruise, Lisa Marie Presley y Kirstie Alley, aparte de de ser famosos? Bueno, pues les contaré que ellos son adeptos y seguidores de un fraude llamado cienciología o Dianética.
Su fundador, L Ron Hubbard, escritor de ciencia ficción, lanzó sus teorías fantásticas no como una religión sino como el “método más perfecto de sicoterapia y ayuda”, y advirtió de lo importante que resultaría para sus metas tener personas famosas entre sus seguidores. En el año de 1950 lanzó el libro: “Dianética, la ciencia moderna de salud mental”. Según él, un texto imprescindible para reconocer, diagnosticar y curar todos los males del hombre. En el año de 1954 creó su primera iglesia, teniendo como premisa que la personalidad es un espíritu inmortal denominado Thetan, que tiene entre otras, la facultad de separase del cuerpo sin necesidad que medie una enfermedad o un trastorno físico. Hubbard, sostenía que era capaz de instruir a los iniciados en esta seudo religión para que al cabo de unas pocas clases a precios exorbitantes, fueran capaces de realizar viajes a cualquier parte de la tierra o fuera de ella, gracias a la separación de cuerpo y alma. Por cierto, el medidor con que afirmaba verificar sus “experiencias astrales” no era más que un primitivo galvanómetro de pilas con dos cables y dos latas pegadas al cuerpo del adoctrinado, haciendo las veces de un primitivo detector de mentiras, las cuales se grababan y en algunos casos, como está comprobado, se usaron para posteriores chantajes por parte de los cienciologos.
Al incauto creyente se le dice que es un Thetan elegido, héroe de una civilización intergaláctica desaparecida hace mucho tiempo, sacrificada por las fuerzas del mal del planeta Helatrobus hace unos 4000 millones de años. Los Thetan derrotados fueron exiliados en el planeta Tierra, donde permanecieron en la ignorancia, hasta que un alma buena, noble y compasiva como el señor Hubbard, les reveló “la verdad” y los llamó para que ocupen su puesto en la Confederación Galáctica.
La cabeza de esa secta, seduce a sus posibles y potenciales adeptos, aprovechando sus miedos y ansiedades con una mezcla de hipnosis circense y una sicoterapia digna de una película de Kubrick o de Woody Allen, pero poco científica. En folletos mensuales no escatiman ni ahorran esfuerzos en pregonar a los cuatro vientos que la Dianética cura el cáncer, el sida, la artritis; aparte de que se jactan que sus integrantes son seres con un coeficiente intelectual más elevado que el promedio gracias a la Dianética.
Creo que está por demás decir que para llegar a ser un avanzado dentro del mundo de la Dianética hay que desembolsillar millones y millones pesos o dólares.
Una vez que los directivos de la secta logran tener un manejo total de la mente de sus adeptos, se dedican a explotarlos haciendo proselitismo de sus métodos milagrosos en jornadas laborales de 12 a 16 horas diarias con la promesa de “limpiar el planeta de la locura, el crimen y la maldad”, según lo que decía el mismo Hubbard. El resultado ha sido un sinnúmero de simpatizantes a su causa con severos problemas mentales como trastornos depresivos y de esquizofrenia aguda.
Una de las tácticas y consejos de Hubbard, fue siempre atacar con violencia, si es necesario, a quien no comulgara con sus fantásticas ideas. De hecho, se comprobaron atentados mortales en algunos casos, contra quien osó poner en duda sus “verdades”.
Gracias a Dios, Hubbard, falleció hace 23 años, pero lo que es inconcebible es que aun haya incautos que sigan pregonando las mentiras y falsedades de un trastornado mental con sueños mesiánicos.
Lo coacción sicológica por parte de cultos peligrosos no es una novedad y se convierte en una alternativa para personas con carácter débil y sin ningún fundamento moral ni religioso. Solo se puede dar, como en el caso de una enfermedad, cuando no existe inmunización contra ella. La vacuna se llama… educación. Ojo con eso.

Hay un libro que se llama LA FALSA ESPIRITUALIDAD de las autras francesas ANNE FOURNIER y CATHERINE PICARD(Editorial Paidós) donde denuncian a todas estas sectas seudoreligiosas que en realidad son unos hábiles estafadores que aprovechan la debilidad y estupidez humana para sacarles la plata a las personas débiles de personalidad. Recomiendo este libro porque allí el lector se da cuenta que este fenòmeno se ha convertido en la moderna esclavitud mental. Dicen estas autoras que este tipo de esclavitud ha llevado a someter a las personas de una manera gratuita que poene a trabajar a todos su integrantes sin sueldo con el fin de enriquecer a los dirigentes de estas sectas.
ResponderEliminarComentó Alvaro Wilches Villalobos de bogotà, Colombia