domingo, 22 de noviembre de 2009

Ayer era pecado.

Cuando era niño, recuerdo muy bien que en Colombia no habíamos perdido la capacidad de asombro y la noticia de un asesinato o una violación, conmovía a la sociedad hasta la raíz. Era el tiempo que lo malo era malo y no teníamos que disfrazarlo para justificar el mal proceder de unos pocos.

Mucho se ha hablado sobre el pecado, el crimen y la conducta antisocial; se comenta sobre narcotráfico, pornografía, trata de blancas y prostitución. Lo que me parece extraño es que para muchos es social y moralmente aceptado lo que ayer llamábamos “malo”.

No faltan personas que condenan a otras por motivos éticos, especialmente a sus contrincantes políticos (caso Chávez, por solo citar un ejemplo). Pero cuando el concepto de lo malo en el sentido moral, tiene verdadera importancia –como guía de nuestra propia conducta o de nuestro bando, en una disputa-, no lo encontramos por ninguna parte.

Correcto y no necesariamente ilegal:

Así evitamos reconocer que algo es ilegal, señalando que estos actos no están prohibidos en el código penal ni en los diez mandamientos ni mandato religioso alguno. Establecemos de esa manera una asociación de ideas dañinas y peligrosas: si algo es legalmente permisible, es moralmente aceptable. Por ejemplo, los diez mandamientos no censuran ni prohíben el consumo de drogas. De esa manera el que quiere consumirla, se ampara en las propias leyes dadas por Dios para escudarse de su falta. ¿O es que en las tablas dadas a Moisés, dicen en algún lado que no hay que consumir drogas? dirán los que les conviene. De esta forma todos los días caemos en actos inmorales o “malos”, sin que la ley tenga potestad para castigarnos o las leyes divinas nos señalen. Seguramente olvidan que la conciencia es la presencia de Dios en nuestro ser y a ella no la podemos engañar.

Correcto y enfermo:

El delito o daños menores definidos y amparados como una enfermedad biológica o mental. Es decir, aquí es donde la enfermedad sirve de excusa perfecta para librarnos y exonerarnos de deberes y derechos sociales. Hace poco me sorprendí cuando un juez dejo en libertad a una señora que había hurtado de una joyería capitalina, un brazalete avaluado en 100.000 dólares, con el argumento que la señora no tuvo intención de hurtarlos, sino que sufre o padece de cleptomanía. Este método es el favorito de algunos políticos nuestros para no ir a la cárcel cuando son culpados y condenados por sus fechorías.

Cuando escucho los argumentos morales que giran alrededor nuestro en estos días, me convenzo cada vez más que nuestro verdadero problema es este: “la vocecita interior” de la conciencia se ha vuelto demasiado tenue, demasiado sigilosa y muy acomodada a lo que nos conviene. Ojo con eso.

viernes, 6 de noviembre de 2009

El amor también es físico

Me hubiese gustado preguntarle a Becquer o Neruda qué es el amor. Posiblemente su respuesta hubiese estado adornada de bellas palabras y de figuras literarias elegantes. ¿Pero será que el amor es ese sentimiento que ha inspirado a vates, derrumbado imperios y generado guerras? Tal vez si, pero seguramente no solo Cupido y el corazón como su aliado son sus instrumentos.

Estar enamorado, aparte de las sensaciones mentales y espirituales que nos brinda, también nos ofrece bienestar físico. Al estar enamorados nos sentimos como si flotáramos en el aire, nos sentimos más ágiles mentalmente y el trabajo por pesado que sea no es más que una leve molestia totalmente llevadera. Cuando el amor se va, viene la depresión, la pérdida del ímpetu, del ánimo… y una sombría nube se apodera de nuestra mente.

Sin duda, en el amor intervienen muchos factores de orden sicológico y físico. Solo hasta ahora la ciencia comienza tímidamente a investigarlo. Si llegamos a comprender estos elementos y su conjugación es probable que entablemos mejores relaciones sentimentales y, además, nos recuperemos más rápidamente si algunos de estos elementos fallan.

Hoy en día sabemos que al estar enamorados, el organismo segrega sustancias parecidas a las anfetaminas, que entre otros efectos, nos hace sentirnos eufóricos, con ánimo, incansables, sin apetito, capaces de emular a Súperman, si fuera necesario.

Ahora bien, en el otro lado de la moneda están los enfermos de amor que luego de haber terminado una relación bruscamente, sufren de depresión, letargo, actitud inconsolable y deseos de llorar. La llamada pena moral ha conducido a mas de uno a la tumba, si no que lo diga más de un poeta del romanticismo.

Sería provechoso que la ciencia se ocupe más de este tema y que dentro de poco tiempo podamos ver en las farmacias tabletas para el desamor, el despecho y la tusa, para que de esa forma no tengamos que seguir recurriendo a los ya tradicionales remedios que emanan de las cuerdas vocales de Darío Gómez y los cantantes que lo emulan. Ojo con eso.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Los Protocolos de los Sabios de Sión, la calumnia más vil de la historia


“Los Protocolos de los sabios de Sión” fueron publicados en 1905 en Rusia. El autor era Sergei Alexandrovich Nilus (1862-1930). Eran un apéndice en la segunda edición de un libro de Nilus titulado “Lo Grande en lo Pequeño” (Великое в Малом). Nilus explicó que “Los Protocolos” eran auténticos, asegurando que él sólo los había traducido.Para darle más autenticidad a “Los Protocolos”, se solía relacionar el documento con el acta secreta del Primer Congreso Sionista convocado en Basilea los días 29, 30 y 31 de agosto de 1897 por Theodor Herzl. El movimiento sionista fundado por Herzl pretendía comprar tierras en Israel que, por aquel entonces, estaba bajo control del Imperio Otomano con el nombre de Palestina. Las resoluciones tomadas en el congreso fueron la creación de la Organización Sionista Mundial y la creación de un fondo para comprar las tierras en Israel.

“Los Protocolos” se estructuran como las actas de 24 sesiones llevadas a cabo por los Sabios de Sión, en las que se muestra a un posible líder judío hablando en primera persona en el que arenga a los judíos para que conspiren para controlar todos los gobiernos del mundo, destruir la civilización cristiana y convertirse en amos de la tierra. “Los Protocolos” enumeran las tácticas que se debían emplear para alcanzar dichos objetivos, entre las que estaba el uso de la francmasonería o la creación del parlamentarismo liberal para confudir a los ciudadanos de las naciones cristianas. Esta era la base de la famosa conjura judeo-masónica La idea de una conjura judía había estado presente en Europa desde la Edad Media, aunque esta era la primera vez que se otorgaba a una organización el carácter de conspiradora a nivel mundial.

Un protocolo de tales características debería estar configurado como el acta de una sesión de tal organización, con multitud de detalles sobre los partícipes y el turno de intervenciones y las horas exactas de dichas intervenciones. Sin embargo, el documento no es más que un monólogo firmado por los representantes de Sión del Grado 33. Pero nunca se ha demostrado la existencia de tales representantes de Sión ni de organización alguna conocida como Sabios de Sión o Ancianos de Sión.

Tras la publicación de “Los Protocolos”, el texto fue utilizado en la Rusia Imperial para fomentar el odio hacia los judíos. Se dice que uno de los objetivos de dicha utilización era socavar el prestigio del Conde Witte, ministro judío del régimen del Zar, que pretendía introducir en Rusia el sistema monetario del patrón-oro para acercarse más a las potencias occidentales y atraer inversión extranjera de Francia y Reino Unido principalmente. Esto al parecer no gustaba a varios sectores antisemitas y germanófilos de las altas esferas rusas que no veían con buenos ojos una medida que mejoraría las condiciones de los comerciantes rusos de las ciudades más cosmopolitas como San Petersburgo, que casualmente tenía en sí una importante comunidad judía.

En 1921 Philip Graves, un miembro de la redacción del diario Times de Londres, encontró en Estambul una copia de un libro en francés titulado “Diálogos en los Infiernos entre Maquiavelo y Montesquieu”. El libro, de Maurice Joly, estaba datado en 1858 y consistía en un diálogo entre Montesquieu y Maquiavelo, en el que el primero atacaba a Napoleón III mientras Maquiavelo hacía de abogado del diablo. Graves comparó “Los Protocolos” con el libro y se dio cuenta que había párrafos enteros copiados literalmente. En realidad lo que había hecho Nilus era adaptar el diálogo para convertirlo en un monólogo, cambiando la figura de Napoleón III por una conspiración judeo-masónica.

El movimiento antisemita, sin embargo, continúa afirmando que “Los Protocolos” son auténticos. El propio Hitler los usó como justificación para su política contra los judíos, inspirando ciertos comentario que realizó en “Mein Kampf”. Henry Ford también pareció haber considerado ciertos “Los Protocolos”, financiando proyectos que se encargaban de advertir al mundo del peligro judío. Aunque Ford aclaró posteriormente su antipatía por el régimen de Hitler a pesar de que éste utilizó las publicaciones de Ford como justificación a algunas de sus políticas.

Hoy en día, además de los movimientos de ultraderecha, está siendo usado por los movimientos islámicos antisemitas para justificar sus acciones contra los ciudadanos de Israel en nombre de la autodefensa ante un supuesto plan judío de conquistar el mundo y destruir el Islam.A pesar de todos los que apoyan la veracidad de “Los Protocolos”, se considera uno de los mayores fraudes literarios de todos los tiempos.


Lo repudiable es que hoy en día los neonazis basan sus ideales en esta cruel falacia. Ojo con eso.

viernes, 30 de octubre de 2009

De la infidelidad y otros demonios



La infidelidad la eterna infidelidad, ¿causa o secuencia? ¿Son inevitables las relaciones extramaritales? Cada uno tiene una opinión la respecto pero fundamentadas en clichés; es decir una falacia o una verdad que se convirtió en un dogma por gracia de la repetición.

Sexólogos y consejeros matrimoniales coinciden en afirmar que en no más del 35% de las parejas existe la infidelidad. Es decir, no todas las mujeres ni tampoco todos los hombres requieren de un cinturón de castidad para mantenerse fieles y firmes, como decía mi abuela. Es obvio que no todo el mundo coquetea; la persona que aduce lo contrario lo más probable es que desea aprobar su propia conducta.


La mayoría de los adeptos a creer que en toda pareja hay infidelidad son los hombres. A cambio, las mujeres son portadoras de otro cliché a manera de estandarte verbal: todos los hombres son iguales. Estas erróneas suposiciones pueden tener consecuencias nefastas. Algunas mujeres tratan de desquitarse de sus cónyuges emprendiendo a motu proprio una aventura, aunque estos no den indicios de infidelidad.

Partamos que de que la infidelidad es algo totalmente evitable, al no ser, claro está, en los perros y las perras, por ejemplo. Los animales obedecen a sus instintos y no al raciocinio. La infidelidad es inevitable siempre y cuando la persona le de rienda suelta a su parte animal y olvide el raciocinio y lo más importante: el amor. Aun teniendo pareja, es normal sentir atracción por alguna persona y no hay nada censurable en ello. El límite lo marca el hecho de ceder a esa tentación o abstenerse de ella. Es decir, no se puede evitar la atracción, pero la infidelidad, si.

La relación de pareja es más propensa a ceder a la infidelidad cuando no hay amor, pero no necesariamente es así. Muchos y muchas encuentran divertido tener “una sucursal”, gracias a que entre otras cosas, en un principio puede ser excitante sentir que para alguien somos atractivos. Aparte que hay que reconocer que hasta cierto punto pueden ser emocionantes las citas a escondidas, los encuentros en moteles y ese aire de probar “la fruta prohibida”. Pero es eso casualmente lo que nos impide ver los defectos del o de la amante. Es decir, en la inmensa mayoría de casos la magia del amante o de la amante dura muy poco. De ahí la importancia que en otros post he recalcado respecto a romper la monotonía conyugal y blindar la relación contra la maldita infidelidad. En la pareja es muy importante dedicar cierto tiempo a librarse de responsabilidades familiares, buscando nuevos pasatiempos y disfrutándolos juntos, que rompan con los hábitos y con la tediosa rutina. Créanme amigos invisibles, que la novedad y el hecho de experimentar nuevos senderos en compañía de la pareja, harán las veces de la sal que le pone sabor a la vida conyugal. También es fundamental mantener despejados los canales de comunicación entre la pareja. Una óptima comunicación los hará menos vulnerables a la infidelidad.

Tristemente la infidelidad puede ser el tratamiento dramático que una al marido con su esposa para hablarse y comunicarse por primera vez, tal vez, en muchos años. Una situación en la que ya no hay nada que perder y mucho por ganar, suele dar lugar a una franqueza que hasta entonces no había sido posible. Problemas de insatisfacción sexual, de carencia de tiempo para su intimidad por dedicarlos a sus hijos o al trabajo pueden salir a flote en estos casos. Es probable que necesiten la ayuda de un profesional, pero sea cual sea el caso no se dejen arrastrar por opiniones preconcebidas y generalizadas que lo único que hacen es terminar de echar al cesto de la basura una relación tal vez recuperable. Ojo con eso.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Hay muchos caminos para acercarse a Dios


Siendo aun adolescente por allá en 1986, en una tarde soleada de sábado, conducía en la vía Panamericana entre Bogotá y Fusagasuga. En algún momento desvié a la derecha para tomar la vía que conduce a Tibacuy, Cundinarmarca; sitio en donde por años tuvo mi abuela una pequeña finca en la que yo pasaba los fines de de semana en compañía de familiares y amigos. La temperatura era de unos 18 grados, el sol caía mientras que teñía sutilmente todo el paisaje de dorado, los olores de las flores emanaban un sinfín de fragancias que la mejor perfumería hubiera envidiado. En ese momento, de mí surgió un sentimiento de gratitud tal, que lo menos que pude hacer fue detener el viejo Nissan Patrol, apearme y sin asomo de duda ponerme de rodillas en medio de una actitud contemplativa y de gratitud hacía Dios por la forma en que sin ningún tipo de cicatería se había manifestado en toda su plenitud para regalarme ese instante de catarsis y éxtasis. Tal vez no fueron más de 10 minutos, pero ese mágico momento se grabó en mi memoria como uno de los que con más sinceridad y amor de mi parte haya tenido la oportunidad de darle gracias a Dios por esa antesala del paraíso que me obsequió.

Un culto religioso de agradecimiento no necesariamente tiene que limitarse a un templo, una mezquita o una sinagoga, pues constituye una actitud ante la vida y ante la naturaleza. La esencia de la adoración a la Divinidad es el asombro. Desde mucho antes que el ser humano encauzara esa ganas de adorar y agradecer a un ser superior a través de las religiones, ya se maravillaba con su entorno y en algunas ocasiones lo plasmaba en rocas en forma de pinturas.

Inclusive cuando sentimos que Cupido nos ha lanzado una de sus pícaras flechas y en nosotros está ese alguien que no nos sacamos de la cabeza, es un momento apto para agradecer al Señor por la oportunidad de conocer ese maravilloso sentimiento a través de una pareja. No es de extrañar que el cielo descienda hasta nosotros cuando nos consideramos seguros en el corazón de la pareja.

Otra forma en que hallé a Dios fue a través del arte en sus diferentes manifestaciones. Contemplar por horas las grandes obras maestras que legó a la humanidad Botticelli, Rembrandt, Da Vinci o Miguel Ángel Buonarroti, es una forma de extasiarse en su obra y la forma en que Dios se prodigó en obsequiarles un derroche de talento a estos artistas. No solo a través de la vista he percibido a Dios y sus maravillas. He sentido a Dios a través de Mozart, de mi amada música llanera, de Beethoven y de algunos compositores más. En el mundo de la escultura me engolosiné con Rodin; en la arquitectura con Lloyd Wright y con Le Corbusier; en el cine con Kubrick y con Kurosawa, por solo mencionar unos pocos. Pienso que los grandes artistas de una u otra forma han tratado de inmortalizar sus obras “dándole espíritu” a lo material…y a fe que lo han logrado.

Necesitamos este sentimiento de asombro y gratitud para reavivar en nosotros la reverencia por la vida, y para aprender a amar las maravillas del universo expuestas a nuestro alcance en el mundo de la cotidianidad. Ojo con eso.

lunes, 26 de octubre de 2009

Hablando de Dianética, cienciología y otras tonterías






¿Qué pueden tener en común Farrah Fawcett, Travolta, Tom Cruise, Lisa Marie Presley y Kirstie Alley, aparte de de ser famosos? Bueno, pues les contaré que ellos son adeptos y seguidores de un fraude llamado cienciología o Dianética.

Su fundador, L Ron Hubbard, escritor de ciencia ficción, lanzó sus teorías fantásticas no como una religión sino como el “método más perfecto de sicoterapia y ayuda”, y advirtió de lo importante que resultaría para sus metas tener personas famosas entre sus seguidores. En el año de 1950 lanzó el libro: “Dianética, la ciencia moderna de salud mental”. Según él, un texto imprescindible para reconocer, diagnosticar y curar todos los males del hombre. En el año de 1954 creó su primera iglesia, teniendo como premisa que la personalidad es un espíritu inmortal denominado Thetan, que tiene entre otras, la facultad de separase del cuerpo sin necesidad que medie una enfermedad o un trastorno físico. Hubbard, sostenía que era capaz de instruir a los iniciados en esta seudo religión para que al cabo de unas pocas clases a precios exorbitantes, fueran capaces de realizar viajes a cualquier parte de la tierra o fuera de ella, gracias a la separación de cuerpo y alma. Por cierto, el medidor con que afirmaba verificar sus “experiencias astrales” no era más que un primitivo galvanómetro de pilas con dos cables y dos latas pegadas al cuerpo del adoctrinado, haciendo las veces de un primitivo detector de mentiras, las cuales se grababan y en algunos casos, como está comprobado, se usaron para posteriores chantajes por parte de los cienciologos.

Al incauto creyente se le dice que es un Thetan elegido, héroe de una civilización intergaláctica desaparecida hace mucho tiempo, sacrificada por las fuerzas del mal del planeta Helatrobus hace unos 4000 millones de años. Los Thetan derrotados fueron exiliados en el planeta Tierra, donde permanecieron en la ignorancia, hasta que un alma buena, noble y compasiva como el señor Hubbard, les reveló “la verdad” y los llamó para que ocupen su puesto en la Confederación Galáctica.

La cabeza de esa secta, seduce a sus posibles y potenciales adeptos, aprovechando sus miedos y ansiedades con una mezcla de hipnosis circense y una sicoterapia digna de una película de Kubrick o de Woody Allen, pero poco científica. En folletos mensuales no escatiman ni ahorran esfuerzos en pregonar a los cuatro vientos que la Dianética cura el cáncer, el sida, la artritis; aparte de que se jactan que sus integrantes son seres con un coeficiente intelectual más elevado que el promedio gracias a la Dianética.

Creo que está por demás decir que para llegar a ser un avanzado dentro del mundo de la Dianética hay que desembolsillar millones y millones pesos o dólares.

Una vez que los directivos de la secta logran tener un manejo total de la mente de sus adeptos, se dedican a explotarlos haciendo proselitismo de sus métodos milagrosos en jornadas laborales de 12 a 16 horas diarias con la promesa de “limpiar el planeta de la locura, el crimen y la maldad”, según lo que decía el mismo Hubbard. El resultado ha sido un sinnúmero de simpatizantes a su causa con severos problemas mentales como trastornos depresivos y de esquizofrenia aguda.

Una de las tácticas y consejos de Hubbard, fue siempre atacar con violencia, si es necesario, a quien no comulgara con sus fantásticas ideas. De hecho, se comprobaron atentados mortales en algunos casos, contra quien osó poner en duda sus “verdades”.

Gracias a Dios, Hubbard, falleció hace 23 años, pero lo que es inconcebible es que aun haya incautos que sigan pregonando las mentiras y falsedades de un trastornado mental con sueños mesiánicos.

Lo coacción sicológica por parte de cultos peligrosos no es una novedad y se convierte en una alternativa para personas con carácter débil y sin ningún fundamento moral ni religioso. Solo se puede dar, como en el caso de una enfermedad, cuando no existe inmunización contra ella. La vacuna se llama… educación. Ojo con eso.

sábado, 24 de octubre de 2009

Romper la monotonía, ahí esta la clave para un matrimonio feliz

Cuando miro a mi alrededor y me doy cuenta de la inmensa cantidad de amigos míos que se han divorciado y separado, me quedo estupefacto. Creo que no es exagerado decir que hoy en día de cada diez matrimonios siete están condenados al fracaso.

Todo matrimonio es un ente vivo que subsiste, entre otras cosas, gracias a la renovación y el acrecentamiento diarios. De lo contrario, el matrimonio tiene a caer en la mediocridad y perderse irremediablemente.


El medio más adecuado para evitar los matrimonios mediocres consiste en darle a la juventud una noción verdadera de lo que significa el matrimonio. Hay que acabar con la falacia que lo pinta como un torrente inacabable de placer y dicha, en el que juntos viven felices, sin vicisitudes ni problemas. El matrimonio ofrece, sin dudarlo, mucha dicha y felicidad, pero en premio del empeño que pusimos en tener un buen matrimonio y no gratuitamente. ¿Acaso en la vida las buenas cosas son gratis?



Si reconocemos que el matrimonio es una entidad viva, entendemos por que está sujeto a incesante cambio. Vivir es renovarse y renovarse es cambiar. Cuando veo a mis ex condiscípulos de colegio o universidad siendo los mismos adolescentes que conocí antaño, deduzco que su vida, por lo menos hasta hoy, es un fracaso. La vida es un torrente de experiencias que hay que procesar con el objetivo de ampliar más la personalidad, en mi opinión
Un matrimonio también está expuesto a caer en la monotonía de lo rutinario. Me imagino (no soy casado) que una de las principales razones por las que hombre y mujer quieren separarse es el tedio producido por el cansancio de verse las caras todos los días en medio de días uniformes y grises.




Pienso que estas parejas son las que se dejaron seducir por una cara bonita, una apariencia física agradable o por un estatus alto del cónyuge. El amor es muy rico y la forma de expresarlo también lo es: leer un libro juntos, compartir aficiones, una salida a un cine, una noche de camping y tantas pero tantas cosas que hay, que me parece increíble como una pareja cae en la monotonía.




El dechado del amor conyugal deber tener sus raíces en la variedad y la ruptura de la monotonía. Por un tiempo nos amaremos por la sola hermosura de amar; luego por la amistad que nace del amor; mas tarde por demostrarnos su constancia; finalmente por sentirnos mutuamente confortados. Unos mismos elementos básicos pueden combinarse dentro del matrimonio para que sean fuente inagotable de emociones diversas. Pero esto ocurrirá solamente cuando tanto el esposo como la esposa se hallen continuamente dispuestos a buscar nuevos tesoros en las profundidades del alma de la pareja.



Quienes se den cuenta que en su matrimonio aparezcan los fatales síntomas de cansancio y desintegración como la agresividad y la infidelidad, entre otros, no se desesperen y no caigan en la mediocridad conyugal. Si verdaderamente lo desean, su matrimonio aun puede cobrar vida y revivir el amor latente pero oculto. Si juntos en el fondo de su corazón aun anhelan reconstruir sus vidas, tal vez estén a tiempo. Ojo con eso.




lunes, 19 de octubre de 2009

El Sermón de la Montaña, verdad eterna.


En estos tiempos en que la crisis moral es evidente, el hombre busca su felicidad de mil maneras: nueva era, metafísica, ritos extraños y muchas alternativas más, sin detenerse a pensar que la formula para ser felices la concibió un hombre llamado Jesús hace ya más de dos mil años.




Me refiero específicamente al Sermón de la Montaña; aquella serie de consejos, recetas y formulas para vivir bien con el prójimo y de esa manera redescubrirnos nosotros mismos y redescubrir una felicidad que hemos tenido en frente pero que nos hemos negado a ver.

Entre mis allegados, familiares y amigos, supuestamente cristianos, me di cuenta que apenas una pequeña parte recordaba vagamente alguna parte del contenido del Sermón de la Montaña. Este capítulo bíblico resume y enseña las más profundas verdades espirituales mediante las cuales podemos lograr la salud, el éxito y la tranquilidad de la mente y el espíritu. Yo me pregunto: ¿por qué razón teniendo la solución a muchas de nuestras inquietudes espirituales, no recurrimos a las eternas verdades bíblicas?


El remedio de una vida sin esperanza, el mejor antidepresivo no farmacológico, se hallan nuestro alcance en un viejo texto bíblico, que ya sea por desconocimiento o ignorancia no le damos su verdadera importancia.


A continuación haré un breve y concienzudo análisis de esta panacea para el espíritu. Dijo Jesús: “Así que todas las cosas que quisierais que los hombres hicieran con vosotros, así también haced vosotros con ellos”. Díganme ustedes si no es cierta esta afirmación. Muchos de nosotros pasamos las horas pensando en criticar y juzgar a priori a los demás sin siquiera detenernos a pensar en que nuestra miserable y susceptible condición humana nos hace proclives a caer en tentación. Jesús hablo de esto en los siguientes términos: “No juzguéis para no ser juzgados. Porque con el juicio que juzgáis seréis juzgados y con la vara que mides, seréis medidos”


No solamente debemos abstenernos de juzgar y condenar; debemos acostumbrarnos a perdonar. Para muchos es esta la enseñanza más difícil de asimilar. Pero médicos y sicólogos coinciden en afirmar que es esta la que más necesitamos: Oísteis que alguien dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Más yo os digo, amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen y orad por los que os ultrajan…


Se puede pensar que la petición que nos hace Jesucristo es imposible de cumplir debido a nuestra condición humana. Pero si nos detenemos a pensar ¿no es así que procede una madre? Por más que le hagamos miles de desplantes, siempre prevalece su amor maternal y seguirá perdonando una y otra vez. ¿Entonces por qué no actuar de igual manera con nuestro prójimo? Pues en ese mismo espíritu de amor y de ayuda nos invita el Sermón de la Montaña a que tratemos de entender, tratemos de perdonar y amar a todos los hombres. En la lucha por vencernos a nosotros mismos, el Sermón de la Montaña nos alienta con la promesa solemne de que el Padre Celestial perdonará nuestras deudas así como nosotros perdonemos a nuestros deudores.

Perdonar las ofensas, limpiar el alma de rencores, conforme lo aconseja el Sermón de la Montaña, es también provechoso a la salud del cuerpo. Desde hace más de medio siglo, los médicos han llegado a la conclusión que los temores, el miedo, la cólera y el odio, son sentimientos que están profundamente ligados a dolencias como al artritis, lupus, problemas de diabetes, cardiacos y hasta el mismo cáncer.

Otra de las grandes preocupaciones del hombre desde tiempos remotos ha sido la acumulación de riqueza sin tener en cuenta que nuestro paso por la tierra es tan breve que estoy seguro que en el tiempo de Dios, no será más que un simple parpadeo: “No os preocupéis por vuestra vida, o que habéis de beber o la ropa que lucirá vuestro cuerpo…Mas buscad el reino de Dios y justicia, y todas estas cosas se os darán por añadidura”.

El más claro ejemplo de confianza en esta promesa de Jesús ha sido mi mamá. En ella he visto como una y otra vez pide a Dios con fe y el buen Dios todo le ha concedido; en ocasiones situaciones aparentemente sin solución.


Amigos, hemos olvidado el sermón más profundo dicho en época alguna. Porque su misma esencia esta hecha con palabras tan sencillas y fáciles de asimilar y comprender. Pero entre menos fe tiene el hombre en su Creador, menos confianza tendrá en si mismo; y más insegura, mas asediada de temores y carencia de metas será su vida.



Si lo leen ustedes, estoy seguro que así lo hagan varias veces, cada una de ellas descubrirán nuevas verdades. En el evangelio de San Mateo dice que la gente se asombraba se maravillaba al oír estas verdades ¿Será que hemos perdido la capacidad de maravillarnos ante la presencia de la verdad, el respeto, la justicia y el amor por el prójimo? Ojo con eso.


miércoles, 14 de octubre de 2009

No me gusta "jartar" y no me gustan los borrachos.

Todo los fines de semana, y gracias a mi trabajo, tengo que ir a dos o tres fiestas. En ellas veo todo tipo de personas de diferentes edades, creencias y hasta religiones. Es curioso, pero pese a tanta diferencia, lo que casi siempre los une es su gusto, en algunos casos irredimible, por “jartar”. Si, no dije beber, dije jartar, porque creo que el termino beber es solamente para los que ingerimos líquidos por placer o salud, no para embrutecernos.



Me remonto veinte años atrás y al ver en retrospectiva mi vida, yo mismo me aterro que esté escribiendo lo que estoy escribiendo. Porque tengo que confesarlo, fui un borrachín de aquellos que jartan porque si y porque no, porque gana la selección y también porque pierde, porque hay alguna celebración y porque no la hay. Muchos años hubo en mi vida en que la prioridad era jartar cerveza, whisky, aguardiente y hasta guarapo.


Me avergüenza decirlo, pero detesto los borrachos y sus majaderías. Tal vez por haber pertenecido a ese gremio es que conozco a plenitud su conducta y su modus operandi.


La popularidad del alcohol se debe en primer termino al hecho de quien lo bebe se encanta consigo mismo y por ende está convencido que los demás también sentimos atracción hacia él y su actitud parvularia. Unos cuantos tragos son suficientes para que cualquier baboso se sienta profundo, genial, talentoso y digno de ser escuchado. Con cinco o seis tragos se ha convertido en maravilloso narrador de aventuras, en poseedor de una voz digna de Pavarotti o Placido Domingo, ha descubierto que en la pista de baile es mejor que Michael Jackson y Fred Astaire a la vez. Algo así como un súper hombre que gracias al alcohol pudo sacar a flote todo su potencial oculto.

Bueno, la verdad no quiero parecer un santurrón que odia el alcohol porque es un atentado para las buenas costumbres y la moral. Que va, nada de eso. No tengo nada en contra de la persona que se toma uno o dos traguitos y no más.


Los borrachitos adquieren una visión y un oído similares a los que tenía Lee Majors en su “Hombre Nuclear”. Creo que son capaces de encontrar una victima potencial en el otro extremo de un cuarto oscuro. Si no quiere usted que le jodan su fiesta, ni por el chiras se deje arrinconar de un borracho; lo traspasará con la mirada y no lo dejará escapar hasta que le haya confesado todos sus pecados y le haya dicho mil consejos. Luego, al siguiente día, evitará encontrarse con usted por vergüenza y remordimiento.


Sostener conversación con un borracho es misión imposible. Las palabras más simples del diccionario, adquieren para él un significado misterioso e intrínseco, y las ideas más simples se le hacen tan esquivas que no acierta a comunicarse aunque pase toda la noche intentándolo. Atando cabos adivina uno que el borrachín está enfática aunque incoherentemente a favor de alguna causa. Curiosamente, lo peor que puede uno hacer con un borracho es darle la razón porque se sentirá sin armas ni pretexto para seguir hablando incoherencias ya que puede llegar a recurrir a la agresividad por su desconcierto.


Bueno, pero si como solistas son tediosamente aburridores, en grupo son insufribles. De toda la variedad de alcoholismo masivo, como le digo yo, el “coctel” es la que me provoca urticaria y recelo. Nada puede dar más triste idea del progreso humano que comprobar cómo, tras muchos siglos de esfuerzo la humanidad no ha encontrado mejor forma de divertirse en colectivo que los mal nacidos “cócteles”. Los hay porque si y porque no y cualquier pretexto es válido para juntar decenas de borrachitos de pie a tener conversaciones insustanciales y aburridas…para los que los observamos, porque seguramente entre ellos la pasarán de maravilla. Por lo menos lo digo por la cara de seriedad que ponen y su aparente y reciproco interés en sus conversaciones.


Curiosamente en los “cócteles” y a medida que se van achispando, empiezan a subir el tono de su voz hasta lograr convertir el recinto en donde se encuentran en un infierno.


Tampoco puedo omitir mencionar el borracho que se manifiesta con grosería y ordinariez. Este escuda su chabacanería en su supuesta “franqueza” y en ella se disculpa para lanzar improperios mezclados con una lluvia de saliva cada vez que emite una palabra.


Definitivamente no me gustan lo borrachos, pero eso que importa, si finalmente el borracho se gusta por él y por mí y eso es lo que cuenta.


Ojo con eso.

martes, 13 de octubre de 2009

Instrucción sobre el manejo de la empresa a los obreros, herramienta de primera mano en contra de la lucha de clases y los sindicatos malsanos




Como persona sensata que me precio ser, me aterra ver por estos días las proclamas de algunos integrantes de Polo Democrático Alternativo. Me parece hasta pintoresco aun oír hablar de dictadura del proletariado, colectivización y de lucha de clases. Casualmente a esta última me quiero referir el día de hoy.

Los Estados Unidos es la muestra palpable de que el capitalismo funciona y lo hace bien. En mi opinión, yo creo que los Estados Unidos han sido capaces de llevar de la teoría a la práctica las bondades del capitalismo. Mejor aun, el capitalismo colectivo y práctico es el que se practica en el coloso del norte.

El nombre capitalismo cooperativo significa para mi que capital, gerencia y trabajo laboran unidos para llevar la empresa al más alto grado posible de prosperidad, de modo que los accionistas obtengan un rendimiento equitativo de su inversión, el personal administrativo un pago adecuado por sus servicios gerenciales y los obreros un salario justo.

Una compañía que no tenga ganancias, nunca podrá conseguir el capital adicional que necesita arriesgar para la ampliación de sus operaciones o para le renovación de equipos.

Me parece muy importante que la gerencia de una empresa por pequeña que sea enseñé al trabajador y optimice las relaciones patrono obrero. Pienso que esa debería ser la labor primordial de los sindicatos y no buscar el deterioro económico de la empresa.

Por ejemplo, cuando un dirigente sindicalista con fundamentos izquierdistas pero con poco bagaje empresarial, cuestiona y pide un aumento salarial a los patronos de 30 centavos de dólar, por decir algo, en una empresa de 2000 obreros, está pidiendo que la empresa tenga que desembolsar 1´248.000 dólares anuales. Lo más posible es que este dirigente no esté teniendo en cuenta la depreciación de la maquinaria ni tampoco los cientos de gastos extras que demanda un empresa.

Creo que los dirigentes sindicalistas deberían serlo por sus conocimientos profundos de economía y de manejo de la empresa y no por camaradería y buen compañerismo.

Creo firmemente que todo obrero de una empresa por bajo que sea su perfil, tiene y debe ser instruido a fondo en la economía de la empresa. Un obrero bien informado será un obrero leal y menos susceptible de dejarse contaminar por ideas cáducas y de resentimiento hacía los patronos.

Nunca he comprendido porque la inmensa mayoría de empresas cuando de instruir sobre economía y administración se habla, resta importancia al obrero raso, sin tener en cuenta que es el obrero el eje de la empresa y en el que se fundamenta su prosperidad.

El gerente de la empresa debe y tiene la obligación de instruir a los obreros acerca de los problemas, de cómo está constituida, de cómo se aportó el capital, de sus obligaciones financieras y de la depreciación de maquinaria.

Es importante acortar distancias entre patrono y obrero. Permitir que el obrero entienda que el patrón es un mortal más y un compañero de lucha. No un explotador como lo quieren hacer ver los comunistas, los anarquistas, en general, los que se fundamentaron con las ideas de Maquiavelo y Marx.

Ese es el primera paso para abolir la lucha de clases y el odio entre las mismas. Ojo con eso.