
La infidelidad la eterna infidelidad, ¿causa o secuencia? ¿Son inevitables las relaciones extramaritales? Cada uno tiene una opinión la respecto pero fundamentadas en clichés; es decir una falacia o una verdad que se convirtió en un dogma por gracia de la repetición.
Sexólogos y consejeros matrimoniales coinciden en afirmar que en no más del 35% de las parejas existe la infidelidad. Es decir, no todas las mujeres ni tampoco todos los hombres requieren de un cinturón de castidad para mantenerse fieles y firmes, como decía mi abuela. Es obvio que no todo el mundo coquetea; la persona que aduce lo contrario lo más probable es que desea aprobar su propia conducta.
Sexólogos y consejeros matrimoniales coinciden en afirmar que en no más del 35% de las parejas existe la infidelidad. Es decir, no todas las mujeres ni tampoco todos los hombres requieren de un cinturón de castidad para mantenerse fieles y firmes, como decía mi abuela. Es obvio que no todo el mundo coquetea; la persona que aduce lo contrario lo más probable es que desea aprobar su propia conducta.
La mayoría de los adeptos a creer que en toda pareja hay infidelidad son los hombres. A cambio, las mujeres son portadoras de otro cliché a manera de estandarte verbal: todos los hombres son iguales. Estas erróneas suposiciones pueden tener consecuencias nefastas. Algunas mujeres tratan de desquitarse de sus cónyuges emprendiendo a motu proprio una aventura, aunque estos no den indicios de infidelidad.
Partamos que de que la infidelidad es algo totalmente evitable, al no ser, claro está, en los perros y las perras, por ejemplo. Los animales obedecen a sus instintos y no al raciocinio. La infidelidad es inevitable siempre y cuando la persona le de rienda suelta a su parte animal y olvide el raciocinio y lo más importante: el amor. Aun teniendo pareja, es normal sentir atracción por alguna persona y no hay nada censurable en ello. El límite lo marca el hecho de ceder a esa tentación o abstenerse de ella. Es decir, no se puede evitar la atracción, pero la infidelidad, si.
La relación de pareja es más propensa a ceder a la infidelidad cuando no hay amor, pero no necesariamente es así. Muchos y muchas encuentran divertido tener “una sucursal”, gracias a que entre otras cosas, en un principio puede ser excitante sentir que para alguien somos atractivos. Aparte que hay que reconocer que hasta cierto punto pueden ser emocionantes las citas a escondidas, los encuentros en moteles y ese aire de probar “la fruta prohibida”. Pero es eso casualmente lo que nos impide ver los defectos del o de la amante. Es decir, en la inmensa mayoría de casos la magia del amante o de la amante dura muy poco. De ahí la importancia que en otros post he recalcado respecto a romper la monotonía conyugal y blindar la relación contra la maldita infidelidad. En la pareja es muy importante dedicar cierto tiempo a librarse de responsabilidades familiares, buscando nuevos pasatiempos y disfrutándolos juntos, que rompan con los hábitos y con la tediosa rutina. Créanme amigos invisibles, que la novedad y el hecho de experimentar nuevos senderos en compañía de la pareja, harán las veces de la sal que le pone sabor a la vida conyugal. También es fundamental mantener despejados los canales de comunicación entre la pareja. Una óptima comunicación los hará menos vulnerables a la infidelidad.
Tristemente la infidelidad puede ser el tratamiento dramático que una al marido con su esposa para hablarse y comunicarse por primera vez, tal vez, en muchos años. Una situación en la que ya no hay nada que perder y mucho por ganar, suele dar lugar a una franqueza que hasta entonces no había sido posible. Problemas de insatisfacción sexual, de carencia de tiempo para su intimidad por dedicarlos a sus hijos o al trabajo pueden salir a flote en estos casos. Es probable que necesiten la ayuda de un profesional, pero sea cual sea el caso no se dejen arrastrar por opiniones preconcebidas y generalizadas que lo único que hacen es terminar de echar al cesto de la basura una relación tal vez recuperable. Ojo con eso.








